Guía completa para familias: Aprende a saber cómo crecen
Ver crecer a un hijo es una de las experiencias más fascinantes de la vida. Durante los primeros cinco años, el cerebro de un niño experimenta una transformación vertiginosa, construyendo millones de conexiones neuronales. Este proceso, conocido como neurodesarrollo, se manifiesta de forma muy visible a través del desarrollo motor. El cual, es la capacidad progresiva del bebé y del niño para controlar su cuerpo, moverse, explorar el entorno e interactuar con el mundo.
En Cefine Neurología, nuestro centro de rehabilitación neurológica e intervención pediátrica en A Coruña, acompañamos a diario a muchas familias en este viaje. Sabemos que es natural preguntarse: ¿Estará mi bebé desarrollando bien sus movimientos? ¿Cuándo debería empezar a gatear o a caminar? Para responder a estas dudas con rigor científico, hemos preparado esta guía detallada basada en las últimas guías clínicas internacionales.
¿Cómo se construye el desarrollo motor?
Antes de analizar mes a mes cada hito, es importante entender que el aprendizaje motor no ocurre por azar. Responde a una secuencia lógica y coordinada por el sistema nervioso central que sigue dos leyes fisiológicas principales:
1. Ley Cefalocaudal (de la cabeza a los pies): El niño aprende a controlar antes las partes de su cuerpo más cercanas a la cabeza y paulatinamente va descendiendo. Por eso, primero logra sostener la cabeza, luego el tronco para sentarse y, finalmente, las piernas para ponerse de pie y caminar.
2. Ley Proximodistal (del centro hacia afuera): El control muscular se desarrolla desde el eje central del cuerpo hacia las extremidades. El bebé domina primero el movimiento global de los hombros y los brazos antes de conseguir la precisión fina de sus manos y dedos.
Un apunte sobre las nuevas evidencias: En los últimos años, consensos médicos internacionales como la actualización de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) junto a la American Academy of Pediatrics (AAP) han redefinido la forma de valorar los hitos motores. Hoy en día, no se evalúa únicamente la «media» de edad, sino las habilidades que alcanza el 75% o más de los niños a una edad determinada. Esto ayuda a identificar cualquier pequeño retraso a tiempo y evitar la postura de «esperar a ver qué pasa».
Análisis de las diferentes fases del desarrollo motor
0-3 meses: control cefálico y movimientos reflejos
En las primeras semanas de vida, el recién nacido está dominado por reflejos primarios o arcaicos (respuestas automáticas del sistema nervioso, como el reflejo de prensión al tocarle la palma de la mano).
– Control de la cabeza: Hacia los 2-3 meses, cuando se le coloca boca abajo, el bebé logra levantar la cabeza de 45 a 90 grados y sostenerla durante unos segundos apoyándose en sus antebrazos.
– Simetría y movimiento: Comienza a mover ambos brazos y piernas de forma más simétrica y a llevarse las manos hacia la línea media del cuerpo o a la boca.


4-6 meses: del volteo a la preparación para sentarse
Es una fase de gran descubrimiento corporal. La musculatura del cuello y del tronco gana la fuerza necesaria para permitir rotaciones.
– Volteo: El bebé aprende a girarse por sí mismo, primero pasando de boca arriba a de lado o boca abajo. Y, progresivamente, irá consiguiéndolo en ambas direcciones.
– Agarre voluntario: Empieza a alcanzar objetos de forma intencionada utilizando toda la mano (agarre palmar). Además, empezará a pasárselos de una mano a la otra.
– Sedestación con apoyo: Al mantenerlo sentado con soporte en las caderas, es capaz de mantener la espalda erguida y la cabeza perfectamente firme.
7-9 meses: autonomía al sentarse y primeros desplazamientos
El bebé gana estabilidad en el tronco, lo que libera sus manos para explorar y jugar activamente.
– Sedestación independiente: El niño se mantiene sentado solo, sin apoyo, manteniendo el equilibrio mientras gira el tronco para coger juguetes a su alrededor.
– Desplazamiento horizontal (gateo/arrastre): Comienza a desplazarse sobre la barriga (arrastre) o a colocarse a cuatro patas para iniciar el gateo. El gateo cruzado (mover brazo derecho con pierna izquierda) es un hito fundamental para la coordinación de ambos hemisferios cerebrales.
– Pinza: Empieza a coger objetos más pequeños utilizando el dedo pulgar y el índice de forma más coordinada.


10-12 meses: bipedestación y primeros pasos apoyados
El deseo de explorar el entorno impulsa al niño a erguirse desafiando la gravedad.
– Ponerse de pie: Se agarra a muebles o a las manos de un adulto para ponerse de pie desde la posición de sentado.
– Marcha lateral: Camina dando pasos de lado mientras se apoya en el sofá o los muebles.
– Pinza fina: Perfeccionamiento de la pinza (oponiendo la yema del pulgar y del índice), lo que le permite coger objetos muy pequeños con gran precisión.
– Primeros pasos independientes: Hacia los 12 meses (es normal que puede extenderse hasta los 15-18 meses), algunos niños logran dar sus primeros pasos sin apoyo.
1-2 años: la consolidación de la marcha y la motricidad fina
Durante el segundo año de vida, la marcha se vuelve más estable, fluida y segura.
– Evolución al caminar: Inicialmente, el niño camina con las piernas muy abiertas y los brazos levantados para mantener el equilibrio (marcha en guardia alta). A medida que gana fuerza, reduce la base de apoyo, va bajando los brazos y los balancea de forma natural.
– Nuevas habilidades motoras gruesas: Es capaz de agacharse a coger un juguete del suelo y volverse a poner de pie sin caerse. También puede subir escalones con ayuda, y empezar a dar patadas suaves a una pelota.
– Destreza manual: Comienza a hacer torres de 2 a 4 bloques, garabatea de forma espontánea en un papel y empieza a colaborar al vestirse.


2-3 años: saltos, carrerillas y mayor dinamismo
A esta edad, los niños perfeccionan el equilibrio dinámico y la planificación de sus movimientos.
– Carrera y saltos: Corre con mayor fluidez, es capaz de frenar o cambiar de dirección y aprende a saltar con ambos pies juntos.
– Subir y bajar escaleras: Sube escaleras colocando un solo pie en cada escalón (alternando pies). Y las baja apoyando ambos pies en cada peldaño.
– Motricidad fina avanzada: Puede desenroscar tapas, usar tijeras adaptadas para niños, sujetar pinturas con los dedos (en lugar de con el puño cerrado) y hacer torres de más de 6 bloques.
3-5 años: coordinación compleja, fuerza y precisión
En esta etapa, la maduración del sistema nervioso permite realizar actividades que requieren una alta integración sensorial y motora.
– Equilibrio sobre un pie: Puede mantenerse sobre un solo pie durante varios segundos y dar pequeños saltos a la pata coja.
– Coordinación bimanual y deporte: Monta en triciclo o bicicleta con ruedines, atrapa una pelota grande con ambas manos cuando se la lanzan y escala en los juegos del parque con soltura.
– Independencia en la vida diaria: Utiliza los cubiertos con destreza, se viste y desviste de forma casi independiente (a excepción de abrochar botones o cordones complejos) y dibuja la figura humana con diferentes partes identificables (cabeza, tronco, extremidades).

Signos de alarma en el desarrollo motor ¿cuándo debemos consultarlo?
Aunque cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, existen ciertos signos de alerta o banderas rojas que indican la conveniencia de realizar una valoración especializada en neuropediatría o fisioterapia pediátrica.
Durante el primer año:
– 4 meses: No sostiene la cabeza o presenta excesiva rigidez o flacidez en el cuerpo.
– 9 meses: No se mantiene sentado de forma independiente o no utiliza por igual ambos lados del cuerpo (por ejemplo, usa solo una mano para coger objetos).
– 1 año: No se desplaza de ninguna forma (gateo, arrastre) o no se apoya sobre sus piernas al sostenerlo.
A partir del primer año:
– 18 meses: No camina de manera autónoma.
– A partir de los 2-3 años: Se cae con excesiva frecuencia, camina constantemente de puntillas, muestra torpeza motora extrema o presenta pérdida de habilidades que ya había adquirido.
El papel de la atención temprana en Cefine Neurología
Cuando se detecta alguna dificultad o retraso en la adquisición de los hitos motores, la atención temprana es la herramienta clave para potenciar al máximo la capacidad de recuperación y adaptación del cerebro infantil.
En Cefine Neurología, en A Coruña, abordamos el neurodesarrollo desde una perspectiva integral y centrada en la familia:
– Evaluación neurofuncional personalizada: Analizamos el estado madurativo del sistema nervioso, el tono muscular, la postura y la calidad del movimiento mediante escalas estandarizadas y validadas internacionalmente.
– Tratamiento basado en el juego: Diseñamos sesiones de rehabilitación pediátrica donde el juego es el motor principal del aprendizaje. Un niño motivado y divertido aprende y crea nuevas conexiones neuronales con mayor rapidez.
– Empoderamiento familiar: Capacitamos a los padres proporcionándoles pautas sencillas y efectivas para continuar la estimulación motora en el hogar de forma natural durante sus rutinas diarias.
Por qué elegir Cefine Neurología

El neurodesarrollo motor no es una carrera de velocidad, sino un camino continuo de descubrimientos. Conocer las fases y los hitos motores clave nos permite celebrar los logros de nuestros pequeños y, al mismo tiempo, actuar de forma precoz ante cualquier eventualidad.
Si tienes dudas sobre el desarrollo motor de tu hijo o te gustaría recibir una valoración profesional en A Coruña, en el equipo de Cefine Neurología estaremos encantados de acompañarte y ofrecerte la orientación que necesitas. Estamos aquí para ayudarte
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🌐 Más información en www.cefine.es
Bibliografía recomendada:
• Cuevas Cervera J.L., Machado Casas I.S. AEPap (ed.). Congreso de Actualización en Pediatría 2023. Madrid: Lúa Ediciones 3.0; 2023. p. 195-205. «Neurodesarrollo en los dos primeros años, ¿todo bien?” https://www.aepap.org/sites/default/files/pag_195_205_neurodesarrollo.pdf
Este documento revisa los trastornos del neurodesarrollo, detallando su clasificación actual y las principales señales de alerta clínicas que se deben vigilar por áreas. Destaca la importancia vital de la vigilancia del desarrollo por parte del pediatra para lograr una detección e intervención precoces que mejoren el pronóstico funcional del niño.
• García Pérez MA, Martínez Granero MA. AEPap (ed.). Curso de Actualización Pediatría 2016. Madrid: Lúa Ediciones 3.0; 2016. p. 81-93. «Desarrollo piscomotor y signos de alarma.” https://www.aepap.org/sites/default/files/2em.1_desarrollo_psicomotor_y_signos_de_alarma.pdf
Este documento establece las pautas para la evaluación y seguimiento del desarrollo psicomotor infantil desde las consultas de pediatría en atención primaria. Además, detalla los principales signos de alarma según el tramo de edad para posibilitar una detección precoz y la derivación inmediata de cualquier alteración del neurodesarrollo.
• Federación Estatal de Asociaciones de Profesionales de Atención Temprana. «Guía del desarrollo infantil desde el nacimiento hasta los 6 años.” https://gat-atenciontemprana.org/wp-content/uploads/2019/05/guiadesarrolloinfantil-0-6.pdf
Esta guía detalla los hitos del desarrollo motor y las señales de alerta desde el nacimiento hasta los 6 años, abarcando el control de cabeza, gateo, marcha, carrera y la motricidad fina, como se muestra en la infografía adjunta. Además, subraya la importancia de la detección temprana de cualquier retraso motor para mejorar el pronóstico funcional a través de una intervención especializada.




