Las funciones cognitivas engloban todos los procesos mentales que nos permiten a las personas desenvolvernos e interactuar con el entorno que nos rodea.

Estas funciones, que normalmente la gente suele denominar de forma errónea como capacidades cognitivas, engloban principalmente la percepción, atención, memoria, lenguaje, orientación, y funciones ejecutivas (planificación, inhibición, flexibilidad, toma de decisiones, etc.).

La realización de cualquier actividad de la vida diaria, acciones tan cotidianas como pensar, recordar, hablar, aprender o razonar, requiere la puesta en marcha de nuestras funciones cognitivas. Estas capacidades cognitivas se pueden mantener o mejorar y optimizar por medio de una serie de técnicas y estrategias consistentes en actividades, prácticas y ejercicios concretos. A esto se le llama estimulación cognitiva.

 

¿Para qué sirve la estimulación cognitiva en adultos?

Las actividades de estimulación cognitiva en adultos están encaminadas a perfeccionar o mantener el funcionamiento cognitivo general mediante ejercicios o actividades concretos que impliquen percepción, memoria, concentración, lenguaje, control inhibitorio, razonamiento, planificación, solución de problemas, etc.

Este tipo de intervención ayuda a restrasar o disminuir los cambios asociados al envejecimiento normal, tales como el deterioro de la memoria y el enletecimiento, así como a aquellos cambios asociados a un envejecimiento patológico, producido por diferentes patologías como accidentes cerebrovasculares (ictus), enfermedad de Parkinson, el deterioro cognitivo leve, la demencia  (también conocida con el término en desuso “demencia senil”), con sus variantes de enfermedad de Alzheimer, demencia con cuerpos de Lewy, demencia frontotemporal u otras enfermedades neurodegenerativas. Veamos algunos ejemplos.

 

Estimulación cognitiva en enfermos de Alzheimer

La estimulación cognitiva que se realiza con personas con deterioro cognitivo leve o demencia no puede ser en ningún caso igual a la que se realiza con personas cuyas capacidades cognitivas se encuentran en buen estado.

Además del tratamiento farmacológico pertinente para las personas con este tipo de patología, la estimulación cognitiva logra en un elevado porcentaje de casos que el deterioro cognitivo sea más lento y que su calidad de vida mejore notablemente.

Siempre hay que tener en cuenta que, dependiendo del estado en el que se encuentre la enfermedad, su capacidad de respuesta puede ser mayor o menor. Como en toda enfermedad neurológica, es importante que el tratamiento comience en sus fases más tempranas, siempre que sea posible.

Lo que se busca con los ejercicios de estimulación cognitiva en personas  con demencia es lo siguiente:

  • Ralentizar el deterioro cognitivo asociado al avance de la enfermedad y potenciar sus capacidades en la medida de lo posible.
  • Mantener su autonomía personal en las actividades de la vida diaria.
  • Aumentar el contacto con la realidad y evitar su aislamiento.
  • Minimizar el estrés provocado por su situación.

 

Estimulación cognitiva tras un ictus:

La enfermedad cerebrovascular conocida como ictus se produce por la rotura de un vaso sanguíneo que lleva sangre al cerebro (ictus hemorrágico o hemorragia cerebral) o por su taponación por un coágulo o partícula (ictus isquémico). El ictus también es conocido como trombosis, embolia o accidente cerebrovascular (ACV) .

Dependiendo del tamaño y de la zona de la lesión, las secuelas pueden ser muy diferentes. En todo caso, la persona necesita una rehabilitación integral (física, cognitiva, etc.) que le permita recuperar  compensar o incluso restaurar las funciones que hayan sido dañadas.

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¿A qué edad se recomienda hacer estimulación cognitiva?

Todas las edades son buenas para realizar ejercicios de estimulación cognitiva.

Mantenerse mentalmente activo durante toda nuestra vida, nos permite aumentar lo que se conoce como “reserva cognitiva”. La reserva cognitiva es como una especie de almacén que tiene nuestro cerebro y que se va nutriendo con nuestras experiencia vitales (nivel educativo, profesión, aficiones, etc.). Una mayor reserva cognitiva ayudaría a lidiar mejor con los cambios cognitivos asociados con el envejecimiento normal, así como con los asociados al envejecimiento patológico. Por lo tanto, la realización de actividades cognitivamente estimulantes es recomendable a lo largo de todo el ciclo vital.

Por ejemplo, entre los niños es muy común utilizar este tipo de actividades para potenciar y fomentar  el desarrollo de sus habilidades.

Otro ejemplo sería el momento de la jubilación, a partir de la cual, el ritmo de vida de algunas personas cambia, pues cesa la actividad laboral y por consiguiente disminuye gran parte de la estimulación que estábamos recibiendo a lo largo del día. La jubilación sería un buen momento para iniciar actividades de estimulación cognitiva, aunque no haya surgido ningún tipo de problema.

 

Ejercicios de estimulación cognitiva para un envejecimiento activo

Se recomienda realizar talleres grupales dirigidos por un psicólogo, con el objetivo de estimular las distintas funciones cognitivas, especialmente aquellas que se deterioran más fácilmente con la edad como la velocidad de procesamiento, la memoria, etc.

Además de los beneficios cognitivos, el relacionarse con otras personas de su edad en un mismo grupo, aporta beneficios a nivel emocional y social, repercutiendo al mismo tiempo en una mejor calidad de vida.

 

Se recomiendan sesiones con una frecuencia de 1 o 2 veces por semana 60 minutos.

Ejercicios de estimulación para personas con deterioro cognitivo

En el caso de existir algún tipo de deterioro cognitivo, las sesiones de estimulación cognitiva también son muy útiles, a pesar de que muchas de estas patologías no tienen cura, como en la enfermedad de Alzheimer, la estimulación cognitiva ayuda a ralentizar el deterioro y/o mantener las funciones de los pacientes.

La estimulación cognitiva debe ser personalizada para cada persona y situación, para ello, es vital que los profesionales de este campo realicen una valoración neuropsicológica a fin de establecer las necesidades y determinar cuáles serían los ejercicios o actividades más adecuados para cada persona, teniendo en cuenta tanto el nivel cognitivo del paciente como sus motivaciones.

Establecer hábitos saludables y rutinas ayuda a las personas con deterioro cognitivo a reducir la frustración que pueden presentar ante los cambios o olvidos frecuentes en este tipo de patologías.

Ejercicios sencillos de estimulación cognitiva para adultos

Los programas de estimulación cognitiva consisten en una serie de actividades específicas adaptadas a cada persona, elaborados por un psicólogo tras la realización de una valoración individualizada. Aún así, en nuestro día a día existen numerosas tareas que podemos realizar para mantenernos activos cognitivamente.

Ejercicio de estimulación cognitiva nº1: rodear símbolos

En una hoja se observan diferentes y numerosos símbolos y números. El objetivo es rodear con un círculo los símbolos. Con este tipo de ejercicios trabajaríamos la atención sostenida y selectiva, que nos permiten empezar y acabar una actividad de forma exitosa.

Ejercicio de estimulación cognitiva nº2: ordenar secuencias

En una hoja se muestran, por ejemplo, los pasos que se deben seguir a la hora de viajar en tren, desde la compra del billete hasta la llegada al destino. El objetivo es colocarlas en orden de principio a fin. Aquí trabajaríamos la organización y secuenciación, funciones que nos permiten llevar a cabo una actividad de la vida diaria de forma organizada, como puede ser vestirse, lavarse los dientes o poner la mesa.

Ejercicio de estimulación cognitiva nº3: ordenar palabras

En diferentes renglones aparecen palabras de forma aleatoria. El objetivo es ordenarlas por orden alfabético, con ellos estaríamos estimulando la memoria de trabajo y la atención, lo que nos ayudaría a mantener la información necesaria durante un tiempo breve para hacer actividades de nuestro día a día, por ejemplo poner la mesa sin olvidarnos de qué cubiertos poner.

 

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